Vistas: 0 Autor: Editor del sitio Hora de publicación: 2024-04-16 Origen: Sitio
Si un hospital sufre un corte de energía aunque sea por unos pocos minutos, es posible medir el costo en términos económicos, pero el costo más alto, el del bienestar de sus pacientes, no se puede medir en millones de dólares o euros.
Los hospitales y las unidades de emergencia necesitan grupos electrógenos que sean casi infalibles, sin mencionar un suministro de emergencia que garantice energía continua en caso de una falla en la red.
De ese suministro depende mucho: el material quirúrgico que utilizan, su capacidad para monitorizar a los pacientes, los dispensadores electrónicos automáticos de medicamentos... En caso de corte de energía, los grupos electrógenos tienen que ofrecer todas las garantías de que podrán ponerse en marcha en un tiempo tan corto que apenas afecta a lo que sucede en las consultas, en los bancos de pruebas, en los laboratorios o en las plantas de los hospitales.
Además, para evitar todos los posibles incidentes, la regulación exige que todas estas instituciones estén equipadas con una fuente de energía de respaldo autónoma y almacenable. Los esfuerzos realizados para cumplir con estas obligaciones han dado como resultado la generalización de los grupos electrógenos de reserva en las instituciones médicas.